Lo que queda de la banda original más Paul Rodgers , quien sale airoso en la difícil tarea de reemplazar a Freddie Mercury en la voz, se presentó anoche en el Estadio porteño de Vélez ante unas 45 mi personas que disfrutaron de las canciones de ayer, hoy y siempre.
A las 22.05 de una hermosa noche, de la oscuridad que prenuncia el parto del show, la pantalla hizo ver a todos el cielo y las estrellas. Relámpagos, refucilos, pátinas cósmicas y psicodélicas prenunciaron el retorno de la Reina que aunque sea otra aún sigue reinando.
Es que Queen vive aunque sólo dos de sus miembros originales hayan pisado el Estadio de Vélez otra vez, 27 años después de aquella épica y única presentación en el país cuando el reinado y el liderazgo de la banda corría por cuenta de Freddie Mercury de quien ya se ha dicho todo y de todo. De aquel lejano 1981 en dictadura a este presente 2008 en democracia. Sin el líder ni el bajista John Deacon por propia decisión pero con su prolífica historia musical a cuestas.
La vuelta en esta ocasión era para presentar "The Cosmos Rocks", última placa de la banda ‘rebautizada’ Queen + Paul Rodgers. Y la adición suma: el mérito del ex vocalista de Bad Company no pasa por suplir lo irremplazable sino sumar su garganta al proyecto. Al no pretender imitar sino ser, la nueva voz sale airosa aunque por su registro la banda haya virado su rock sinfónico, épico y ambiguo de otrora a este presente donde el hard rock y ciertos destellos de soft rock le agregan otra entidad a la identidad de la banda.
"The Cosmos Rock" es su primer disco con nuevas canciones en 13 años, desde que en 1995 se publicó "Made in Heaven", con los últimos temas grabados por Freddie Mercury, fallecido en 1991. Ese fue el álbum de estudio más exitoso de Queen, con más de 20 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.
El recital comenzó con uno de los cortes del último trabajo y en la primera parte del show fueron mechando temas de hoy con los de siempre, esos inoxidables que desde la gola de Mercury hasta la de Rodgers siguen vigentes sin entrar en comparaciones odiosas e innecesarias.
En el segundo tramo del show un locuaz y animado Brian May se ganó al público con un casi perfecto castellano cuando ya habían pasado “Otro muerde el polvo” “Rock and roll all night” y “el tema de Freddy” a decir del violero, “Love Of my life” o emocionar con “I want to break free”.
Acústica en mano May junto a Taylor en batería se lucieron con sus instrumentos. El batero ‘tocando’con los palillos en las cuerdas de uno de sus músicos además del infaltable “sólo” que aportó la originalidad de arrancar por los paltillos, seguir por redoblantes, bombos y culminar con la batería armada in situ y a pleno.
Fue tiempo luego de baladas y la innecesaria parte en la que los músicos ingleses optaron cantar en castellano. El oído desacostumbrado al idioma, las voces idem en ritmo de baladas melosas semejaban estar frente a la banda de sonido de una película de Disney antes que un tramo de un recital de Queen. Set que no logró opacar la calidad de un show impecable que contó además con la "presencia" de Freddie Mercury desde la pantalla interpretando la memorable 'Rapsodia Bohemia'.
Ante 45 mil personas que no quisieron perderse a la historia o parte o lo que queda de ella, Queen fue adición por la suma de un Paul Rodgers que no resta precisamente por intentar ser él y no Mercury. O Freddie, cuyo espíritu rondó lo necesario en una hermosa noche de Liniers que lo recordó con emoción y devoción vital, no necrológica.