|
A través de un fallo de la Cámara Civil porteña la violencia doméstica fue reconocida como causal de divorcio, recayendo la responsabilidad de la separación en el agresor.
Esta resolución modificó un fallo de primera instancia donde se había establecido que ambos eran culpables de la disolución del vínculo, lo que fue felicitado por especialistas y miembros de asociaciones de lucha contra la violencia familiar.
A pesar de que el maltrato doméstico es difícil de probar por suceder dentro de un círculo muy íntimo, en este caso se dio por probado en base a testimonios de familiares, amigos y de la misma mujer víctima de la violencia.
En esta sentencia novedosa fallada por la Sala F de la Cámara Civil, los jueces José Luis Galmarini, Fernando Posse Saguier y Eduardo Zannoni identificaron a las acciones del marido como causales por sí solas de la destrucción del vínculo legal del matrimonio, y asimismo rechazaron el recurso de “injurias graves” que había interpuesto el hombre.
Las declaraciones de los testigos en las que se basaron las pruebas iban desde el testimonio sobre de episodios violentos ocurridos en el country donde vivía la pareja; el relato de un hijo del matrimonio y su novia de que la mejor tuvo que ocultarse por un mes en lo de una amiga después de haber sido golpeada, y de amenazas en las que el ex esposo exhibió armas blancas y de fuego.
Por su parte, la mujer se había integrado al grupo de Ayuda Mutua de Mujeres Maltratadas de la Asociación Argentina de Prevención de la Violencia Familiar en 1997, después de realizar la denuncia por maltrato en ese lugar. |