La sociedad se vio conmovida, hace algunos días, cuando un menor de tan sólo 16 años tomó durante seis horas a varios rehenes en una farmacia de Almagro, aunque finalmente fue detenido y nadie resultó herido.
Llamado Juan Manuel, más conocido como “Piki”, el chico tenía 20 causas penales sin siquiera haber cumplido la mayoría de edad. Su madre se encargó de poner en el tapete un tema que se reitere: cómo afecta el consumo de Paco en los menores y cuán incontrolable es evitar que lo compren como si fueran una golosina en un kiosko.
Canal 26 realizó un informe especial sobre los efectos que generan el consumo de la pasta base de cocaína. Considerada como deshecho químico, la sustancia se hizo popular desde que el encarecimiento del dólar logró que otras drogas, como la marihuana y la cocaína, fuera de difícil acceso.
“Nuestros hijos se matan, nos dejan destruidos”. “Lo que consumen es muy fuerte, muy agresivo”. “Se vuelven crueles hasta con la propia familia”. Estas frases, pronunciadas por madres de jóvenes drogadictos a Canal 26, marcan todo una realidad.
El Paco comenzó siendo “la droga de los pobres”. Sin embargo, con el paso del tiempo llegó a la clase media y la media-alta. También se amplío el espectro de consumidores, que en la actualidad va desde chicos menores de edad hasta personas mayores.
La pasta base afecta a la corteza prefrontal del cerebro, que es la encargada de controlar la inhibición social o conducta humana. Allí, en parte, está la explicación de por qué los adictos se vuelven tan violentos.
Otra de las madres de un adicto explicó que, por la falta de controles, “hoy en día a los chicos los toman para distribuir la droga. Ellos se quedan con la sustancia, no la devuelven, y todos los días en Capital tenemos algún muerto”.
La pasta base de cocaína tiene bencina, éter, tolueno o kerosene y ácido sulfúrico. "No queremos que haya más 'pikies', no pueden tener 15 años y 20 causas penales", pidió casi a gritos una de las madres. |