En los últimos dos días, el Gobierno instó a algunas de las grandes empresas para que disminuyan el consumo de electricidad para que no se produzcan cortes en los hogares.
El pedido de “bajar la carga”, que recibieron algunas firmas como las siderúrgicas Siderca y Siderar, o la cementera Loma Negra, revela que el frío complicó la situación con respecto a lo que se esperaba, dado que la semana pasada el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido había asegurado en un medio que este año no sería necesario interrumpirle la luz a la industria.
Actualmente se cuenta con 1000 megavatios/hora que se reciben de Brasil y 68 de Paraguay. Pero las cantidades son insuficientes, en parte porque de unos 6500 no se puede disponer a causa de maquinarias rotas, en mantenimiento o por faltante de gas.
El sistema eléctrico argentino debería contar con 1000 y 1500 MW de reserva en condiciones normales, pero el récord de demanda provocado por el frío del jueves, dejó las reservas en 100.
Sin embargo, en las empresas afectadas no se quejan: "Nos han pedido que si teníamos prevista alguna parada, la hiciéramos en la hora pico", explicaron en una de las firmas.
Los llamados fueron recibidos por plantas que tienen contratos directos con usinas generadoras, y no dependen de distribuidoras como Edenor o Edesur.
Todos los miércoles a las 5 de la tarde, secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno se reúne con los representantes de las centrales más importantes donde discuten. En esta tarea lo ayudan dos asistentes. Uno es el subsecretario de Coordinación de Control y Gestión del Ministerio de Planificación Federal, Roberto Baratta, y el otro es Walter Fagyas, colaborador de Baratta, que se encuentra en Cammesa desde hace un año.
En este marco, Brasil aparece como auxiliador, lo que constituye un gran negocio para el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, pero despierta quejas entre los industriales brasileños.
El pago de la electricidad importada deberá concretarse en dos partes, una en primavera, a un precio 5 veces mayor al local, y la otra mitad en efectivo a un monto 10 veces superior.
Las esperanzas se encuentran en las nieves del Comahue, que permitirán ingreso de aguas al Chocón, donde la generación eléctrica se encuentra en problemas por la sequía.