Juan Bautista Yofre, autor del libro "1982. Los documentos secretos de la guerra de Malvinas y el derrumbe del Proceso", estuvo en "Hora Clave", programa que se emite por Canal 26 y conduce Mariano Grondona.
"El objetivo político de todos es el mismo: recuperar Malvinas. El problema es cómo", comentó.
"La foto de la tapa es del 2 de abril y se ve a la gente que espontáneamente fue a la Plaza de Mayo a vivarlo a Galtieri y a pedirle que salga al balcón. Galtieri lo hizo y trazó una línea, diciendo que se iba a negociar todo menos la dignidad", rememoró Juan Bautista Yofre en el inicio de la entrevista.
La Presidenta deslizó en su discurso que ese apoyo tuvo que ver con la manipulación de los medios. En esa foto todavía no había habido tiempo para la manipulación de los medios. No había habido tiempo para preparar la manifestación del 10 de abril, cuando sí hubo trenes, subterráneos y colectivos gratis. No coincido con la Presidenta, creo que fue una operación de los militares que produjo un shock emocional.
Cuando fui a Malvinas por primera vez recordé ese verso que dice que está detrás de un manto de neblina. Cuando aterrizaba el avión y se abrió ese manto, sentí emoción... Para nosotros también fue un tema emocional, incluso para los que podíamos no coincidir con lo que estaba pasando por tener un gramo de información que decía que podía ser una operación de distracción del Proceso militar, como después lo fue.
¿Cómo interpreta lo que ha pasado con la convocatoria de la Presidenta? Se formó un círculo de aplaudidores mucho más amplio que el de costumbre. Primero diría que hay una reconstrucción de su propia historia, al sostener que ella no fue a ninguna plaza el 2 de abril de 1982. Yo le diría: “tiene razón, Presidenta, puede usted no haber ido a ninguna plaza, pero su marido fue corriendo a saludar al General Guerrero”. Yo no estoy señalando, estoy marcando hechos. El General Guerrero era Jefe de Brigada con asiento en Río Gallegos y no fue a las Islas. La Presidenta dice que pasó por la plaza el 14 de junio, cuando hubo una cosa muy mezclada porque Galtieri hizo una convocatoria y se produjo casi un mini Cordobazo.
Por otra parte hay un problema de continuidad en el Estado, al sostener que esto fue de los militares y de los medios. Esa continuidad del Estado no es coherente con lo que ha dicho el canciller Timerman ahora, al reconocer y aceptar los buenos oficios del Secretario de las Naciones Unidas.
Nos ponen nerviosos a todos las Malvinas y es lógico. Ahora, al que parece que le saltaron los tapones fue al ministro de Defensa, Puricelli, quien acaba de decir: “si llegan a atacar territorio argentino, vamos a proceder militarmente”. Puricelli se olvida de unas declaraciones de Nilda Garré de hace dos o tres años atrás, cuando dijo que las FF.AA. Argentinas tenían munición para dos o tres horas de combate.
¿Para qué sirve “El Informe Rattenbach” hoy? Con la firma presidencial, se convierte en un informe oficial. Sirve también para que los historiadores puedan acceder a los anexos, que son muy importantes e interesantes.
Fue publicado en 1983... El 22 de noviembre del 83, fue un acto de cierto coraje de un periodista que consiguió el informe porque se lo vendieron los militares, lo cual habla de corrupción.
Me parece que el informe no dice todo... Es cierto, no cuenta todo. Por lo pronto, no cuenta absolutamente nada de la primera orden de la ocupación de Puerto Stanley, el 22 de diciembre del 81, que es el origen documental de toda esta crisis y es el acta del nacimiento de la democracia argentina. Empieza a partir de las reuniones de la Junta, a partir del 5 de enero del 82.
Cuando estuve en Malvinas, les dije a los kelpers, de origen escocés casi todos, que deberían hacerle una estatua a Galtieri porque gracias a él hoy tienen más dólares por habitante que los propios ingleses. La ley de nacionalidad británica del año 81 perjudicaba a los kelpers porque la mitad de los ciudadanos que vivían en las Islas Malvinas dejaban de ser británicos y pasaban a ser de segunda porque no tenían un abuelo británico. Lo que ellos lograron con Galtieri es una nacionalidad y una defensa del Estado
¿Salvando las puestas en escena, le parece sensata la posición argentina? Si yo fuera canciller o funcionario de este Gobierno, lo primero que haría sería desclasificar algunos documentos británicos, en donde el Gobierno inglés de aquella época hablan de la soberanía sobre la Argentina, de distintos hechos de colaboración entre las islas y el continente. Esta política no me parece sensata, desde el año 83, la Argentina no tiene política sobre Malvinas
¿En qué se avanzó sobre Malvinas con el acto en Casa Rosada? No se innovó en nada porque la gran noticia que tenían que dar no la dieron, que era que se iban a impedir los vuelos hacia Malvinas por sobre territorio argentino. No lo podían hacer porque Piñera tiene intereses muy profundos con LAN Chile. Hay 200 familias chilenas en Malvinas y también hay 29 argentinos.
¿Es un tema que da para cortina de humo? En marzo, cuando toda la gente esté en sus casas y lleguen las tarifas, no sé si servirá para mucho.
¿En pocas semanas va a pesar más Malvinas o el SUBE? No sé si Malvinas va a tapar alguna realidad.
¿Se sabe parar la clase política frente a Malvinas? El objetivo político de todos es el mismo: recuperar Malvinas. El problema es cómo. Hay algunas concesiones que se deben hacer, una paciencia que se habrá de mantener, muchos negocios que deberán comenzar y después quedará la soberanía para otro tiempo. Hay una batalla que perdimos en 1980, cuando admitimos en la mesa de negociaciones a los kelpers. Había que haberse sentado con Londres, no con los kelpers.
¿Cómo es posible que un país de 40 millones de habitantes no pueda seducir a 1.500 personas? Se necesitan muchos años de comunicación, de cooperación. Yo creo que ellos nos desprecian a nosotros.