noticias
  noticias  
Buscar  26noticias
  Buscador Avanzado  

UN MENU VARIADO


La vida entre bastidores

Un pequeño muestrario de todo lo que este mundo guarda y resguarda entre bastidores.

Por Norma Dumas

Cara de Fuego
Cara de Fuego

No existe en la vida congruencia o incongruencia que no pueda ser descubierta en cualquier furtivo rincón de un escenario cualquiera. Allí la realidad se confabula con la ficción para despojar a la humanidad de todo su misterio y exhibirla desnuda para que no pueda apelar a ningún simulacro ni esconderse avergonzada de sí misma.

Para probar que el teatro es el gran deschavador de la existencia basta una noche de rondas y una procesión a lo imprevisible como la que sigue:

EL LADRÓN Y LA RATA DE NORUEGA.

Cuando Leandro Airaldo concibió este título, concibió - de paso- la posibilidad de epatar a un público incauto y eternamente desarmado, desbaratando de golpe y porrazo su mítica y decididamente incipiente porción de equilibrio.

Tres personajes ( un policía y una pareja pasajera del delirio) comparten la escena con una emblemática rata que se jacta de ser nórdica y resuelve sus problemas de identidad declarándose invisible.

Sumisamente -aunque tal vez no tanto- los espectadores disfrutan de ese sugestivo cocktail o rara mezcla de absurdo, thriller y grotesco donde- salvo la rata - nadie se decide a identificarse exaltando la enigmática argucia de ser y no ser al mismo tiempo.
Joana Clerici, Santiago Young y Mauricio Kodner se ajustan entusiastamente al juego escénico propuesto por la dupla Leandro Airaldo- FacundoZilberberg mientras, en un baño también invisible, la invisible rata acepta resignadamente su pretendida filiación de noruega.

Cada Sábado a las 21, en “La Tertulia”, merodea este ladrón sin facciones propias y una rata escondida que no puede llegar a convencernos de que es legítimamente rubia.

BERNARDA ALBA CANTA.

Tal vez no sea una opción del todo pecaminosa extraer de su legendario ostracismo a alguno de los descarnados personajes que Federico García Lorca diseminó ficcionescamente -o no tanto- por el mundo.

Gimena Riestra, una imperturbable ritualista del humor, interceptó el legendario patetismo de Bernarda Alba para afiliarla a un casi desopilante artificio escénico.

Incrustada en su piel, afiliada a la aventura de descubrir el rictus menos trágico de la tragedia, dibuja y desdibuja una Bernarda Alba histriónicamente involucrada con gente como, Serrat, Piazzola, Ferrer y, como un paliativo de fondo, con el acerbo suculento de Malraux, Antonio Porchia, Walt Whitman o Jacques Prevert.

No es posible dilucidar quien, antes semejante perspectiva , se siente más cómodo, si Bernada Alba, Gimena Riestra, García Lorca o esa enigmática entidad perniciosamente vitalicia que es el público.

Pero, dado que la vida es un sensato -o insensato- acopio de posibilidades, lo más certero es barruntar que todo depende de cada propia e insondable sensibilidad.

Lo que no se puede negar es que, innegablemente, Gimena Riera solo se necesita a sí misma para proyectarse, trascender y plantar su propia bandera en cualquier escenario de la vida.

CARA DE FUEGO

Desenmascarar la realidad es una proeza que Marius Von Mayenburg asume con la pujanza de su talento y su implícita sensibilidad de inveterado pasajero de la vida.

“Cara de Fuego” es la otra cara de cada posible sentimiento, de cada posible sensación, de cada posible experiencia y de cada una de las posibles vicisitudes que representan la realidad o el cotidiano disfraz que el mundo se prueba imperturbablemente día a día.

Una familia afiliada a la sórdida eventualidad de reconocerse y desconocerse al mismo tiempo y definitivamente atrincherada en ese precepto bíblico, según el cual nadie vive como quiere sino como puede.

Un matrimonio que soslaya cualquier realidad y se afilia a un escapismo peor de esa realidad de la cual huyen, un hijo piromaníaco enclaustrado en su propio desorden mental y anímico, una hija con la sensibilidad a contramano y la imprevisible o -tétricamente previsible - culminación de un desenlace como los que la ficción le suele robar a la existencia.

Un elenco convincente y proyectivo y la estrategia escénica de Alejandro Maci convierten esta propuesta en un buen pretexto para reflexionar.

SECRETOS PARA SER CONTADOS DESPUES DE LA MUERTE.


Entre el más allá y el más acá la vida urde una extraña conspiración en la que el ser humano solo puede aportar su asombro, su miedo y su resignación.

Cuando Gabriel Molinelli copó la naturaleza del enigma con estos “secretos para ser contados después de la muerte ”, le restituyó al mundo el prodigio de intuir que no todo empieza con la vida y no todo acaba con la muerte.

Esta es la historia y la odisea subrepticiamente fantasiosa de un matrimonio que el destino elige, con su habitual irreverencia, para demostrar que la existencia es solo una estación de puntos suspensivos y que hay un final alternativo que solo pueden prever Dios y las circunstancias …o las circunstancias y Dios.

En el escenario del Actor´s Studio, con sus emblemáticos genes teatrales deambulando por el aire, esta especie de conturbador “chateo” con ese alucinante y tétrico más allá, juega con la imaginación de cada espectador y lo afilia a esa popular disyuntiva de creer…o reventar.

La voz en off del “Puma” Gabriel Goity es otra convocación a ese definido ( o indefinido) submundo que cuenta, además con la interpretación del mismo Molinelli y el cuarteto que forman Verónica Ruano, Jorge Noya, Rubén Estévez y José María Rodríguez.

Resulta una opción conmocionante poder dilucidar cuánta cantidad de vida puede esperarnos después de la vida.

TAL VEZ LO MÁS REAL DE ESTA VIDA SE SIGUE VIVIENDO ANTE BASTIDORES.

 
info
HOY | ULTIMAS NOTICIAS | INFORMACION GENERAL | ECONOMIA | POLITICA | POLICIALES | DEPORTES | INTERNACIONALES | ESPECTACULOS
 
Contáctenos Publicidad Página de inicio Legales Canales RSS  
 
Noticias del dia