“El Malo de Latin American Idol” y una confesión tan increíble como reveladora
“Portorriqueño , nacido en Madrid, criado en Argentina y Nueva York”. Gustavo Sánchez dice que su fama es puro cuento y que “se la pasa elogiando”. Así se presentó ante Chiche Gelblung en “Chiche en Vivo” que se emite por Canal 26 donde develó un dato que lo trocó de villano a héroe.
“Portorriqueño , nacido en Madrid, criado en Argentina y Nueva York”. Gustavo Sánchez “el malo de Latin American Idol” dice que su fama es puro cuento y que “se la pasa elogiando”. Así se presentó ante Chiche Gelblung en “Chiche en Vivo” que se emite por Canal 26 donde develó un dato que lo trocó de villano a héroe.
Como compositor reconoce tener “muchos éxitos” pero que “Provocame” es su mayor logro. Productor musical, lleva “muchísimos años en esta industria, una de las más duras de todas” en referencia a la del disco y la televisión. Sánchez cree que la crisis de ambas pasan “porque la vieja guardia se ha ido”.
“Soy más gracioso que malo, no?” pregunta y se define riéndose de sí mismo al volver de unos cortes de su famoso programa. “Prefiero decirle a los chicos la verdad” se justifica, acerca de su “maldad” a la hora de (des)calificar.
Al hablar de Chayanne sostiene “que deja el pellejo en el escenario”.Y acerca de porque descalifica se defiende: "Si alguien canta mal y tiene magia, se lo digo". Y dice que no le gusta "que anden dando lástima", porque a American Idol “deben venir a cantar”.
A la hora de las confesiones sostuvo que sólo una vez se divorció pero la más fuerte fue cuando reveló que fue “rechazado en el casting” del programa del que lleva ya tres años como jurado y como estrella.
“Cada uno hace su trabajo, diferente al nuestro” esquiva para evitar pronunciarse sobre el jurado de “Bailando por un Sueño” al sostener que no vio al show "lo suficiente". Sólo destacó que conoce a Sofovich, “a quien respeto mucho”.
“Todos los productos somos hechos, si hay talento no importa de donde proviene. Y sabemos que a nuestro programa “nos van dar caña”, define en referencia a las constantes críticas que el formato y los participantes reciben.